Incapaz ahora de obtener de tus ojos la atención lejana

(que pasados tiempos se posara en mi ) invito a la expulsada mía;

valiente compañera que daba forma a los sentimientos para que la razón entendiese,

poseer de nuevo la seducción de mis sentidos.

Con facilidad desliza, denota la ansiedad,

inhibida en el tiempo inconciente

ha dejado al ebrio acercarse a mi jardín

¡Ay de mí! cuan grande es el error, insensato,

el sentimiento puro, callado siempre fué.

Nacía en mí, de mí;

por ser pureza rechazado fué.

Ante todas las miradas hostiles, el corazón,

prisionero de miedo,

buscó consuelo en la mente, ¡la encontró!

"Ve a esconder tal insulto que acompañado de una tinta

y un papel de nueo ver no quiero"

... mi corazón obedeció.

De vez en cuando mostraba su existencia
pero fue reprendido...
Cual buen celador la mente lograba su propósito
imponiendo el silencio a cada intento, cada vez,
el corazón, se tornaba más pequeño...
pobre, existe en lo intolerable.
Cuando la tristeza fué inmensa,
estragos del sufrimiento hicieron sangrar el alma;
el cuerpo no obedeció y por mis ojos escapó
la angustia en pequeñas quejas...
sollozos que decía "muere este corazón, ayudadle",
pero nadie a socorrerle estuvo...
yo mismo sentí su agonía...
¿lo dejé morir? Si, fallecer era lo único.
Quedaba entonces el sueño infantíl,
la alegría expresada en sentimiento
capaz de existir para la vejez,
sólo si el alma de niño le alimentaba...
como tal, mi niñez dediqué a asistir el sueño;
¡Será posible cuando sea viejo!
expresé para mi...
nadie escuchó, excepto mi alegre corazón.
Formular entonces debía un pensamiento,
que tras la ilusión se prepara el camino: ¡Ideales!
serán fortaleza que sostenan el peso
cuando las fuerzas falten y el cansancio sea mayor...
que nunca falte el apoyo.
Surgió entonces del corazón inocente,
carente de experiencia y conocimiento, lo que sostendría mi vida:
Lealtad, Fidelidad, Respeto, Dignidad...
¿para qué? ¡Honor de Vida!
Sería un camino feliz que me llevaría a trascender.
Fundé esperanzas.
La fé alimentó mi débil cuerpo y
en la juventud pequeña de la primera década
de vida tenía un rumbo.
Declarado en muerte el corazón,
esconder era preciso aquello que ofendía, pero,
todos los lugares exponían,
todo era en sacrilegio forzado a mostrar...
además, la inocencia no mentía;
el dolor ganaba lugar y cobraba fuerza.
Con debilidad y mucho miedo decidí
ocultar en mí lo único que permaneció;
nadie nunca vería lo existido...
Callada mi alma afrentaría jamás.
El niño quedó atrás formulado su sueño
en cuatro caricias que lograrían en conjunto
la última de ellas... El cimiente... camino feliz.
¡Siempre estaré contigo! - Lealtad.
¡Confía en mí como yo en tí! - Fidelidad.
¡Todo está bien, cuido de tí! - Respeto.
¡Duerme en paz, mis ojos velan tu descanso! - Dignidad.

Esto hace Mi Hogar...
Ilusión de niño...
¡Sólo eso!

17-Nov-2007